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Boeing 777 KLM Asia

Bali: Volando con KLM, escala en Amsterdam

Volamos con KLM a Denpasar, el aeropuerto principal de Bali, Indonesia, escala en Amsterdam, Holanda. Nos quedamos 8 horas en la capital holandesa, pero podríamos haber aprovechado la escala para quedarnos una o dos noches; hubiera hecho el tramo aéreo más cómodo especialmente en el regreso; con una corta escala de tan solo 4 horas en Amsterdam, sin poder descansar apropiadamente antes de subirse a otro avión en otro vuelo de más de 10 horas; las ultimas horas del viaje se volvieron interminables (2 horas de Bali a Singapur, hora y media de escala, 12 horas de Singapur a Holanda, 4 horas de escala y 10 horas de Holanda a Panamá).

 

KLM detalle de Luna de Miel

Escala en Amsterdam

Aprovechamos la escala en amsterda para dirigirnos a recorrer sus calles por primera vez, consientes eso sí, de que tendría que ser una visita corta, ya que teníamos que estar al menos 2 horas antes del vuelo de regreso en el aeropuerto; eso nos dejó con sólo 4 horas para recorrer un poco y comer algo en la ciudad.

Los trenes desde el aeropuerto de Schiphol al centro, salen con mucha frecuencia, y se trata de un trayecto de tan sólo unos 15 minutos.

 

Iamsterdam al otro lado del Canal

Saliendo de la estación de trenes, lo primero que notamos es el Het IJ, por el que circulan ferrys trasladando peatones, vehículos y bicicletas (¡qué cantidad de bicicletas!) de un lado al otro. Se trata de un cuerpo de agua que separa el norte y sur de la ciudad; además comunica la bahía de Amsterdam con el océano a travéz del Gran Canal del Norte (Noordzeekanaal), pasando por las esclusas de IJmuiden. Sin un sistema de barreras y esculsas, el mar inundaria la capital neerlandesa.

Caminamos un poco por el área y pedimos un mapa turístico para poder orientarnos. Tras ver el mapa, decidimos caminar hacia el sur, en dirección al centro histórico, la zona de los canales. Ahí nos encontramos con nuestro primer «café» de Amsterdam, Central Coffeeshop, que ofrece café y dulces horneados, aunque, su principal producto es el cannabis.

 

Llegada a AmsterdamContinuamos adentrándonos por sus hermosas callejuelas que nos llamaban a explorarlas; y nos encontramos un encantador restaurante a orillas de uno de los tantos canales de la ciudad. Aprovechamos para desayunar en este mismo lugar.

cafe al lado de un canal

Desayuno en Amsterdam

Justo antes de terminar, y tras observar un poco la actividad de la zona, supusimos que estábamos en algún lugar cercano al distrito rojo, y no nos equivocamos. Después de avanzar un poco, nos encontramos con las famosas «vitrinas» donde las damas intentaban tentar a los peatones para que probaran sus servicios. Además, encontramos museos y exhibiciones relacionadas al sexo y el cannabis, hasta shows eróticos en vivo eran promocionados en carteleras en la calle.

Caminando en Amsterdam

The Waag

Tras explorar un poco más la zona, nos encontramos con un hermoso edificio con apariencia de ser un castillo; pero luego nos enteramos que se trata de una de las antiguas puertas de la ciudad que data del siglo XV, época en que contaban con una muralla. Es la estructura no religiosa más antigua de la ciudad; hoy en día es un restaurante en su planta baja, y la sociedad Waag en su segunda planta; se dedican al fomento del desarrollo social a travéz de la tecnología y el arte.

Decidimos comer ahí, ya que se acercaba la hora de almorzar. El lugar está ambientado en el más puro estilo medieval, incluso, la iluminación principal del recinto se consigue a partir de velas. Después del vuelo y de haber estado toda la mañana caminando y conociendo, estábamos famélicos, por lo que pedimos lo más contundente que encontramos en la carta, un bistec a la parrilla en salsa holandesa acompañado de puré y verduras.

In the Waag, Antigua puerta de Amsterdam

Con sólo una hora restante para poder regresar a la estación para tomar el tren al aeropuerto y alcanzar nuestro vuelo a Bali, recorrimos un poco más las calles que no habíamos podido explorar, siempre asegurándonos de estar encaminados a la estación. También aprovechamos de parar en algunas de tiendas para comprar algunos souvenirs y regalos para los nuestros.

Ha sido una visita corta, pero nos vamos encantados con la ciudad, que de seguro planearemos visitar con el tiempo que merece en el futuro, y como he mencionado anteriormente, con esta visita de reconocimiento ya sabemos los puntos importantes y sabemos exactamente que visitaremos cuando regresemos.

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